A lo largo de millones de años flores e insectos han evolucionado juntos. Las primeras plantas eran completamente verdes, carecían de flores y dependían del viento para su polinización. Pronto descubrieron en los insectos unos aliados imprescindibles para aumentar su polinización e incluso para mejorar su dispersión, así que comenzaron a desarrollar colores, recompensas alimenticias en forma de néctar y polen, así como intensos aromas. La mayoría de las plantas con flor, son polinizadas exclusivamente por insectos y eso incluye a numerosas hortalizas y frutales imprescindibles en nuestra dieta.
El zamorano Luis Óscar Aguado es un amante de los lepidópteros -nombre científico de estos invertebrados- y lleva investigándolos desde que era un niño. «La afición por los insectos, y las mariposas en concreto, me vino desde muy pequeño, cuando mi padre me sacaba al campo con tan sólo dos años. Mis primeros paseos fueron por el Lago de Sanabria, uno de los paraísos de nuestra región. Allí se pueden ver cientos de mariposas, escarabajos, libélulas y otros interesantes insectos». A los cinco años comenzó a hacer un intento de colección y a los once «me puse más en serio con ello». Ahora, con 42 años, dispone de un garaje que ha convertido por entero en taller, laboratorio y lugar de almacenaje de las cerca de 12.500 especies (entre mariposas, escarabajos y abejas) catalogadas.
Aguado actualmente se dedica a investigar, fotografiar y divulgar todo lo relativo a los hábitos, forma de vida, especies y todo lo que pueda ser de interés en la existencia de los insectos. Ha publicado varios libros técnicos y divulgativos en los que se muestran los diversos ejemplares, las zonas donde se pueden encontrar, sus condiciones de vida y las diferencias entre unas especies y otras.






